Cementerio de Zárate
Por Juan Ernesto López
Antes de procurar el desarrollo de una
reseña histórica del actual Cementerio de la Ciudad
de Zárate cabe mencionarse que dentro de este Partido del noreste
de la Provincia de Buenos Aires, existen varios túmulos en
los que los aborígenes, especialmente guaraníes y de
otras culturas emparentadas, realizaron sepulturas en el período
precolonial y colonial. Durante la segunda mitad del siglo XVII y
la primera del siglo XVIII la casi totalidad de las tierras que hoy
forman la parte continental del Partido de Zárate pertenecieron
a la Compañía de Jesús, la que instaló
el primer asentamiento hispánico del lugar, el que contó
con varias capillas rurales dentro del vasto perímetro de la
llamada "Estancia de Areco", cuya superficie superaba la
de este Distrito. Es así que, por lo menos en una de ellas,
la de Ntra. Sra. de la Begoña, se realizaron inhumaciones de
las que existen constancias entre 1757 y 1767.
Desde la formación del pueblo que hoy es la Ciudad de Zárate,
cabecera del Partido del mismo nombre, a fines del siglo XVIII,
sus pobladores dependían de la jurisdicción civil
y eclesiástica del Partido de Exaltación de la Cruz,
en cuya cabecera, Capilla del Señor, se establecieron autoridades
municipales en 1784. En dicha localidad, los habitantes de Zárate
recibieron sus sacramentos asentados de Bautismo y Matrimonio y
también fueron inhumados.
Con la creación del Partido de Zárate, el 19 de Marzo
de 1854, comienza una nueva etapa en el desarrollo local. Dicho
acontecimiento genera la instalación del Juzgado de Paz,
al que se le encomendó el gobierno municipal, ya que las
primeras autoridades comunales asumieron en 1856 como consecuencia
de la sanción de la Ley de Municipalidades por parte de la
Sala de Representantes del Estado de Buenos Aires en el año
anterior. También en 1854, el 27 de Junio es creada la Parroquia
de Ntra. Sra. del Carmen, Matriz del Partido, en cuyo primer Cura
Párroco, el Pbro. Matías Rodríguez, recayó
la responsabilidad del registro de las inhumaciones en el primitivo
cementerio.
Efectivamente, en 1854 el Juez de Paz, Don Gregorio José
de Quirno, actuando con una Comisión Provisoria que luego
se convertiría en Corporación Municipal, integrada
por los Señores Constancio Silvano, Pedro Balbidares, Natalio
Matos, Manuel García y Luis Salvadores, encara las obras
de construcción del Templo Parroquial y del Cementerio; este
último fue bendecido solemnemente el 2 de Noviembre de 1854.
Se encontraba distante a menos de 1.000 metros de la plaza principal,
sobre la barranca, donde pocos años después de su
clausura se levantó el parque alto del Arsenal de Artillería
de Marina que fundara Domingo Faustino Sarmiento, con espléndidos
jardines y construcciones residenciales.
En 1886-1887 se produce la segunda epidemia de cólera morbus.
La primera había sucedido en 1868, de la que se registraron
tan solo 28 defunciones y cabe aclarar que no se hizo presente en
el lugar la fiebre amarilla que por esa época diezmó
la población de Buenos Aires y sus alrededores. En dicha
reaparición epidémica el número de víctimas
fue cuantioso e indeterminable, ya que el Cura Párroco de
entonces, dejó una nota marginal donde explica que se vió
obligado a dejar de registrar las defunciones porque no podía
administrar los Santos Sacramentos "por la prontitud de la
enfermedad" y porque no se le comunicaba oportunamente el deceso.
Finalmente, en 1888 se produjo una epidemia de difteria con algunas
víctimas fatales. Por estas causas, que comprometían
el estado sanitario del pueblo, y dada la superpoblación
de la necrópolis, cuyo perímetro original ya había
sido sobradamente superado, el flamante Concejo Deliberante analiza
en varias oportunidades durante 1887 la clausura del cementerio
y la habilitación de uno nuevo adecuadamente distante del
centro urbano. Pero dicha tarea se extendió hasta el 8 de
Enero de 1891, en que "
a iniciativa del mismo Señor
Intendente [Don Pascual Varando] se acordó libar al servicio
público el nuevo Cementerio y clausurar el antiguo, con excepción
de aquellos que posean bóvedas o nichos". La nueva necrópolis
fue bendecida por el Cura Párroco Pbro. Andrés Labarga,
el 18 de Diciembre de 1892.
La licitación de las obras originales fue otorgada al maestro
albañil Dionisio Ferrari, quien realizó un pórtico
con un par de columnas de capiteles compuestos al frente y otro
par en el contrafrente, con características similares a las
que había dado a numerosas residencias realizadas en estilo
italianizante, construídas para las familias más caracterizadas.
En 1912 se aprobó la partida destinada a construir a ambos
lados del pórtico, dos dependencias con destino a capilla
y sala de autopsias, realizándose un nuevo frente, también
de líneas clásicas, coronado por una imagen de Cristo
Redentor y la inscripción "EXPECTAMUS DOMINUM".
La capilla no fue instalada hasta varios años después
y la otra sala fue destinada a la oficina de administración.
Lo curioso es que la construcción de estas instalaciones
tenía un trasfondo político, porque en 1908, el grupo
político gobernante dirigido por Don Luis Guerci, de orientación
masónica, propició la sanción de la Ordenanza
Nº 67 que prohibía la introducción de cadáveres
en la Iglesia y el toque de dobles "a muerto", disponiendo
que los responsos debían realizarse en el cementerio; pero
como el mismo continuó careciendo de construcciones habilitadas
para tal fin, la disposición no se pudo cumplir. En 1912,
Guerci, como Intendente Municipal, conmina al Párroco Juan
María Piaget a cumplir con su Ordenanza, pero éste
último antes de ser sancionado por la Municipalidad, es relevado
de su cargo por el Obispo de La Plata Monseñor Dr. Juan Nepomuceno
Terrero Escalada. El nuevo Párroco, Pbro. Arturo Tocelli
Massa, luego de un difícil equilibrio, que derivó
en un enfervorizado conflicto de tintes políticos, toda vez
que el Párroco era radical y el Intendente, conservador,
protagonizó el resto del enfrentamiento. Luego de mutuas
agresiones desde el Diario "El Debate", propiedad del
político y desde el púlpito del clérigo; habiéndose
concluído las obras del cementerio, se utilizó la
existencia de las mismas para poner de manifiesto el incumplimiento
de la Ordenanza de 1908 por parte del Párroco, a quien se
le aplicó una fuerte multa o en su defecto arresto en la
Comisaría de Policía por 6 días. Medida que
fue apelada ante la Justicia por el Pbro. Torcelli Massa, además
de solicitar la intervención del Obispo Terrero y del Ministro
de Relaciones Exteriores y Culto. Para convalidar lo actuado, la
Municipalidad sancionó la Ordenanza 123, del 30 de Octubre
de 1916, en la que dispuso que los responsos, misas de cuerpo presente
y toques de campanas "a muerto" solo podían realizarse
en la Capilla del Cementerio "erigida a dicho efecto";
pero la norma fue declarada inconstitucional por la Suprema Corte
de Justicia de la Provincia y el Cura Torcelli trasladado a Bahía
Blanca como Capellán de la Armada.
A partir de su habilitación, las familias más acaudaladas,
que se encontraban en su apogeo económico, se hicieron construir
hermosas bóvedas de diferentes líneas estilísticas;
y aunque las más antiguas no alcanzaron grandes alturas como
las realizadas en la primera mitad del siglo XX, era una característica
de las primeras décadas de este cementerio, que las bóvedas
tuvieras varios niveles de subsuelo, con los que, según la
costumbre, se representaba entre mármoles y bronces, el regreso
al seno de la tierra. Estas primeras bóvedas fueron inauguradas
con el traslado de los restos originalmente inhumados en el primer
cementerio, los que fueron en todos los casos, reducidos y colocados
en urnas de mármol. En estos mausoleos descansan la gran
mayoría de los hombres públicos que durante un siglo
y medio engrandecieron con su labor a Zárate, como también
son de mencionar las sepulturas menos ornamentadas que guardan los
restos de tantos otros hombres y mujeres que con su trabajo silencioso
participaron de grandes obras y empresas y criaron a sus hijos que
hoy son los artífices de esta ciudad.
Las bóvedas destacables, sean quizás las pertenecientes
a las familias que dominaron la escena política, una durante
la segunda mitad del siglo XIX, y la otra durante la primera mitad
del siglo XX. La primera de ellas construída por Manuel José
de la Torre, primer Procurador de la Municipalidad en 1856, Comandante
Militar del Partido, Juez de Paz, Comisionado, y poderoso hacendado,
perteneciente a una familia del patriciado rioplatense emparentado
con familias como Soler, Otárola, Saavedra, Rivadavia y sus
descendientes con los Pérez, Padilla y Peñalva de
Salta. Guarda en su interior los restos de Doña Ana María
Otárola y del Rivero viuda de Benito González Rivadavia
(padre de nuestro primer Presidente) y los de su sobrina Doña
María Cipriano Soler y Otárola de de la Torre, madre
del primer propietario y hermana del General Miguel Estanislao Soler,
héroe de las Guerras de la Independencia y Gobernador de
la Provincia de Buenos Aires; como también los restos de
aquellos criados, hijos de los últimos esclavos negros. La
otra bóveda destacada es la de Don Luis Guerci, que fue concejal,
intendente, diputado provincial y nacional y senador provincial,
caudillo conservador de Zárate y propulsor de importantes
obras públicas que hasta el día de hoy forman parte
importante de la infraestructura del Distrito.
Finalmente, son de mencionar los hermosos panteones levantados
por algunas de las sociedades mutuales de extranjeros que desempeñaron
un papel preponderante en el desarrollo social de esta ciudad. Tal
es el caso del panteón de la Sociedad Española, realizado
en el siglo XIX y reedificado y ampliado en la centuria posterior,
con amplio sector subterráneo; de la Sociedad Unión
Italiana XX de Septiembre con un imponente edificio; de la Sociedad
Argentina de Socorros Mutuos; de la Sociedad Austro-Húngara
y de la Sociedad Sirio Libanesa.
Actualmente el Municipio se encuentra próximo a realizar
la adquisición de terrenos vecinos con destino a una nueva
ampliación del Cementerio, ya que el mismo se encuentra completamente
subdividido. También existen dentro del Partido de Zárate
otro cementerio público, en la localidad de Lima, el que
fue bendecido por el entonces Párroco de Záratee historiador
regional, Pbro. Carlos Ruiz Santana, el 27 de Abril de 1918 y cuenta
con un bello pórtico de estilo neogótico que alberga
una capilla inaugurada el 1 de Enero de 1958, presidida por un precioso
retablo de similar estilo, donado por Don Pedro Nazar y Sra. procedente
de su estancia. Asimismo, hace una década comenzó
a funcionar en un amplio predio situado en la estratégica
intersección de las rutas nacionales Nº 9 y Nº
193, el Cementerio Parque "Campanas de Paz", primer cementerio
privado instalado en el Partido, a partir de la sanción de
la Ordenanza 2319 del 19 de Junio de 1986 que autoriza la instalación
de dichos emprendimientos.-
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